domingo, 14 de febrero de 2016

SUBSTRATO IDEOLÓGICO DE LA CRISIS

               Los integrantes de la plataforma “POR UNA RENOVACIÓN DESDE LA BASE” del PSOE de Talavera      queremos contribuir a que nuestro partido recupere la  credibilidad perdida y para ello creemos que es necesario que el debate político se plantee en el terreno de las ideas. Estamos ante una crisis económica, que tiene su origen en una crisis financiera,  y que es también una crisis política y social con un fuerte substrato ideológico. Por consiguiente la salida de la crisis exige una respuesta política, y una revisión de los planteamientos ideológicos del modelo político y económico que han conducido a la desastrosa situación económica en la que nos encontramos, y de la que no se puede salir  si su solución se deja en manos de quienes la provocaron, y que pretenden que salgamos de ella con el mismo modelo económico y los mismos procedimientos que la generaron: desaparición del Estado y dejando el control de la economía en manos de los mercados, de los expertos y de la financiación externa para promover el empleo y estimular el consumo.
         Esta crisis económica y financiera no es consecuencia de la inviabilidad del Estado de bienestar, sino del fracaso de un modelo económico regido por la globalización, el libre mercado, la especulación, la libre competencia y la falta de control por parte del poder político. El Estado de bienestar fue el resultado de un pacto entre grupos políticos y agentes sociales de diferentes ideologías. Es verdad que ese consenso fue consecuencia de los desastres producidos por las guerras y el miedo a las revoluciones, pero fue una respuesta consensuada como alternativa a la disyuntiva entre el liberalismo y el socialismo real, y supuso el mejor periodo de crecimiento económico y  de paz social vivido en Europa durante tres décadas. Sin embargo, paralelamente se desarrolla en EEUU una corriente de pensamiento neoliberal que, desde fundaciones perfectamente organizadas y   muy bien subvencionadas por los neoconservadores, crean unas élites intelectuales y generan una corriente de opinión que poco a poco se irá imponiendo y controlando las instituciones del poder, y que aparecen con fuerza en la escena política internacional en la década de 1970 con la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y que supone un cambio radical en la orientación de las políticas económicas y financieras de finales del S. XX y principios del XXI.   Esta ideología penetró en la socialdemocracia, se ha extendido globalmente y controla las principales Instituciones internacionales: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio..
       El núcleo ideológico fundamental del neoliberalismo es el carácter absoluto de su concepto de libertad. Niega a cualquier poder central autoridad para organizar la  economía debido a su incapacidad para sintetizar toda la información dispersa entre millones de personas en todo el planeta. Será de la confluencia de los intereses individuales de esos millones de individuos de donde surja espontáneamente el orden. Es la ley del mercado y hay que confiar en él, pues toda intervención del Estado  sería arbitraria y conduciría a la tiranía. Serán los precios los que darán la información sobre lo que el público desea. No incumbe al gobierno decidir en lugar del público. La libertad consiste en ser libre de la voluntad de cualquier persona, incluida la del legislador. Rechazan que se puedan poner límites a la libertad económica. Creen que la propiedad individual es inviolable, por lo que no aceptan que se pueda gravar a los ricos, pues no concierne al Estado decidir que un grupo pague para que otros puedan disfrutar de ciertos beneficios, por lo que también se oponen a las medidas redistributivas.
      Para los neoliberales la sociedad no existe, y conciben su mundo, no como una sociedad en la que las personas no tienen intereses y metas comunes y buscan, por medio de sus instituciones, alcanzar el bien común, sino como un conjunto atomizado de individuos, donde cada uno elige lo que considera mejor para sí mismo, sin estar sometido a ningún merco preceptivo.
       La doctrina neoliberal se concreta en las siguientes aplicaciones prácticas: pide que depositemos nuestra fe en la libertad de mercado, las economías monetaristas, la privatización de los servicios públicos, recortes fiscales para los tramos superiores, freno a los sindicatos, oposición general al Estado de bienestar, simpatía hacia el sector de la grandes empresas, competencia libre y sin distorsiones, flexibilidad para los mercados de bienes, servicios, capital y especialmente de mano de obra.
       Este concepto de sociedad y de derecho es el adversario doctrinal que hay que combatir desde la izquierda, cuya tarea consiste en defender la existencia de un marco de de derecho positivo en los ámbitos nacional e internacional que garantice el respeto a los derechos y la dignidad de todos los seres humanos. Ha llegado el momento de plantear la contraofensiva ideológica para recuperar el terreno perdido en el campo de las ideas. Las ideas sí son importantes, son ellas las que gobiernan el mundo y han contribuido a los cambios políticos en el transcurso de la historia. Pero el PSOE, al aceptar como verdades incuestionables  la globalización, la libertad de mercado, la libre competencia… ha realizado políticas neoliberales tales como bajada de impuestos a los más ricos, privatización de servicios públicos, y anteponer la  competitividad económica a  los derechos de los trabajadores.
      El PSOE tiene un problema de credibilidad, sus votantes se consideran traicionados, por eso le han dado la espalda, y no recuperará la confianza de los españoles, si no revisa sus planteamientos ideológicos, reconoce los errores cometidos y pide perdón por las consecuencias que esos errores han tenido para esa parte de los ciudadanos cuyos intereses dice defender. La falta de credibilidad del PSOE no se resuelve diciendo que el PP hace política de derechas, es lo suyo, sino reconociendo que él también ha hecho política de derechas y ha perjudicado a millones de ciudadanos. Lo que los españoles esperan del PSOE es que les diga cómo va resolver el problema de los seis millones de parados; qué medidas va a tomar para recuperar lo que se ha perdido en educación, sanidad y dependencia; cómo va a proteger los derechos de de los que han perdido sus ahorros con las preferentes o sus viviendas con los desahucios; cómo va a corregir las desigualdades entre la minoría  que más tiene y de la mayoría a los que la ley de los mercados condena a la miseria; cómo se van a recuperar las inversiones perdidas en I+D+I, o cómo se va afrontar el tema de la corrupción.
      El PSOE no puede convocar a los españoles para que participen en las primarias si previamente no presenta un proyecto de partido, para España y para Europa, que recoja los problemas y las inquietudes de los ciudadanos y se comprometa con ellos en un pacto social, donde los ciudadanos, como dueños de la soberanía popular, decidan si quieren un modelo de Estado regido por las leyes del mercado al servicio del capital, o un Estado donde los que más tienen contribuyan, mediante la redistribución de la riqueza, a mantener la cohesión social.  Ha llegado el momento de la verdad de la política y de que los políticos den al pueblo soberano la oportunidad de elegir su futuro.
>   Por eso instamos al gobierno, porque así lo exige la justicia, que convoque a todos los grupos políticos, a los agentes sociales, y a los sectores económicos y financieros para pactar entre todos, antes de que sea tarde, una salida al problema insostenible del desempleo.

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