Los integrantes de la plataforma
“POR UNA RENOVACIÓN DESDE LA BASE”
del PSOE de Talavera queremos
contribuir a que nuestro partido recupere la
credibilidad perdida y para ello creemos que es necesario que el debate
político se plantee en el terreno de las ideas. Estamos ante una crisis
económica, que tiene su origen en una crisis financiera, y que es también una crisis política y social
con un fuerte substrato ideológico. Por consiguiente la salida de la crisis
exige una respuesta política, y una revisión de los planteamientos ideológicos
del modelo político y económico que han conducido a la desastrosa situación
económica en la que nos encontramos, y de la que no se puede salir si su solución se deja en manos de quienes la
provocaron, y que pretenden que salgamos de ella con el mismo modelo económico
y los mismos procedimientos que la generaron: desaparición del Estado y dejando
el control de la economía en manos de los mercados, de los expertos y de la
financiación externa para promover el empleo y estimular el consumo.
Esta crisis económica y financiera no
es consecuencia de la inviabilidad del Estado de bienestar, sino del fracaso de
un modelo económico regido por la globalización, el libre mercado, la especulación,
la libre competencia y la falta de control por parte del poder político. El Estado
de bienestar fue el resultado de un pacto entre grupos políticos y agentes
sociales de diferentes ideologías. Es verdad que ese consenso fue consecuencia
de los desastres producidos por las guerras y el miedo a las revoluciones, pero
fue una respuesta consensuada como alternativa a la disyuntiva entre el
liberalismo y el socialismo real, y supuso el mejor periodo de crecimiento
económico y de paz social vivido en
Europa durante tres décadas. Sin embargo, paralelamente se desarrolla en EEUU
una corriente de pensamiento neoliberal que, desde fundaciones perfectamente
organizadas y muy bien subvencionadas
por los neoconservadores, crean unas élites intelectuales y generan una
corriente de opinión que poco a poco se irá imponiendo y controlando las
instituciones del poder, y que aparecen con fuerza en la escena política
internacional en la década de 1970 con la llegada al poder de Margaret Thatcher
y Ronald Reagan, y que supone un cambio radical en la orientación de las
políticas económicas y financieras de finales del S. XX y principios del XXI. Esta ideología penetró en la
socialdemocracia, se ha extendido globalmente y controla las principales
Instituciones internacionales: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional,
Organización Mundial de Comercio..
El núcleo ideológico fundamental del
neoliberalismo es el carácter absoluto de su concepto de libertad. Niega a
cualquier poder central autoridad para organizar la economía debido a su incapacidad para
sintetizar toda la información dispersa entre millones de personas en todo el
planeta. Será de la confluencia de los intereses individuales de esos millones
de individuos de donde surja espontáneamente el orden. Es la ley del mercado y
hay que confiar en él, pues toda intervención del Estado sería arbitraria y conduciría a la tiranía.
Serán los precios los que darán la información sobre lo que el público desea.
No incumbe al gobierno decidir en lugar del público. La libertad consiste en
ser libre de la voluntad de cualquier persona, incluida la del legislador.
Rechazan que se puedan poner límites a la libertad económica. Creen que la
propiedad individual es inviolable, por lo que no aceptan que se pueda gravar a
los ricos, pues no concierne al Estado decidir que un grupo pague para que
otros puedan disfrutar de ciertos beneficios, por lo que también se oponen a
las medidas redistributivas.
Para los neoliberales la sociedad no existe,
y conciben su mundo, no como una sociedad en la que las personas no tienen
intereses y metas comunes y buscan, por medio de sus instituciones, alcanzar el
bien común, sino como un conjunto atomizado de individuos, donde cada uno elige
lo que considera mejor para sí mismo, sin estar sometido a ningún merco
preceptivo.
La doctrina neoliberal se concreta en las
siguientes aplicaciones prácticas: pide que depositemos nuestra fe en la
libertad de mercado, las economías monetaristas, la privatización de los
servicios públicos, recortes fiscales para los tramos superiores, freno a los
sindicatos, oposición general al Estado de bienestar, simpatía hacia el sector
de la grandes empresas, competencia libre y sin distorsiones, flexibilidad para
los mercados de bienes, servicios, capital y especialmente de mano de obra.
Este concepto de sociedad y de derecho es
el adversario doctrinal que hay que combatir desde la izquierda, cuya tarea
consiste en defender la existencia de un marco de de derecho positivo en los
ámbitos nacional e internacional que garantice el respeto a los derechos y la
dignidad de todos los seres humanos. Ha llegado el momento de plantear la
contraofensiva ideológica para recuperar el terreno perdido en el campo de las
ideas. Las ideas sí son importantes, son ellas las que gobiernan el mundo y han
contribuido a los cambios políticos en el transcurso de la historia. Pero el
PSOE, al aceptar como verdades incuestionables la globalización, la libertad de mercado, la
libre competencia… ha realizado políticas neoliberales tales como bajada de
impuestos a los más ricos, privatización de servicios públicos, y anteponer la competitividad económica a los derechos de los trabajadores.
El PSOE tiene un problema de credibilidad,
sus votantes se consideran traicionados, por eso le han dado la espalda, y no
recuperará la confianza de los españoles, si no revisa sus planteamientos
ideológicos, reconoce los errores cometidos y pide perdón por las consecuencias
que esos errores han tenido para esa parte de los ciudadanos cuyos intereses
dice defender. La falta de credibilidad del PSOE no se resuelve diciendo que el
PP hace política de derechas, es lo suyo, sino reconociendo que él también ha
hecho política de derechas y ha perjudicado a millones de ciudadanos. Lo que
los españoles esperan del PSOE es que les diga cómo va resolver el problema de
los seis millones de parados; qué medidas va a tomar para recuperar lo que se
ha perdido en educación, sanidad y dependencia; cómo va a proteger los derechos
de de los que han perdido sus ahorros con las preferentes o sus viviendas con
los desahucios; cómo va a corregir las desigualdades entre la minoría que más tiene y de la mayoría a los que la
ley de los mercados condena a la miseria; cómo se van a recuperar las inversiones
perdidas en I+D+I, o cómo se va afrontar el tema de la corrupción.
El PSOE no puede convocar a los españoles
para que participen en las primarias si previamente no presenta un proyecto de
partido, para España y para Europa, que recoja los problemas y las inquietudes
de los ciudadanos y se comprometa con ellos en un pacto social, donde los
ciudadanos, como dueños de la soberanía popular, decidan si quieren un modelo
de Estado regido por las leyes del mercado al servicio del capital, o un Estado
donde los que más tienen contribuyan, mediante la redistribución de la riqueza,
a mantener la cohesión social. Ha
llegado el momento de la verdad de la política y de que los políticos den al
pueblo soberano la oportunidad de elegir su futuro.
>
Por eso instamos al gobierno, porque así lo exige la justicia, que
convoque a todos los grupos políticos, a los agentes sociales, y a los sectores
económicos y financieros para pactar entre todos, antes de que sea tarde, una
salida al problema insostenible del desempleo.
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