domingo, 14 de febrero de 2016

PACTO CONTRA LA CORRUPCIÓN Y EL DESEMPLEO

Los ciudadanos consideran que la clase política es la responsable de la grave situación de paro y corrupción que estamos padeciendo, y porque corresponde a ellos invertir esa percepción, desde el grupo de trabajo “Por una Renovación desde la Base” del PSOE de Talavera de la Reina pedimos al Gobierno que convoque  a todos los grupos políticos con representación parlamentaria para que, aparcando todos sus diferencias y sus intereses partidistas, se pongan de acuerdo y den una respuesta conjunta, mediante un Pacto de Estado, a los tres problemas fundamentales que más preocupan a los españoles: corrupción, paro y partidos políticos.
   Paralelamente a la burbuja inmobiliaria se fue desarrollando, básicamente en los aledaños de las administraciones autonómicas y municipales, una burbuja de corrupción que afecta por igual a políticos, empresarios, otras instituciones del Estado y a otros ámbitos de la sociedad.
   Pensamos que, hoy por hoy, ninguna fuerza política por sí misma es capaz de solucionar los problemas que tiene nuestra sociedad. Sólo un acuerdo entre todos, (políticos, agentes sociales, empresarios y entidades financieras), pues la corrupción no es exclusiva de los políticos, pueden sacarnos de la situación en la que estamos. No pueden continuar dando la impresión de que son insensibles a los problemas reales de la sociedad. Los políticos tienen que ser conscientes de  que son ellos quienes constituyen uno de los principales problemas que más preocupan a los ciudadanos. Es verdad que la mayoría de los políticos son honestos. Pero también es verdad que la continua aparición de casos de corrupción y la falta de contundencia a la hora de atajarlos hace que los ciudadanos los cubran a todos bajo el mismo manto de la corrupción generalizada. Todos hacen alardes de honestidad y compromiso contra esa lacra, pero los hechos desmienten las palabras. Hay que reforzar la democracia y regenerar la vida pública. Hace falta una Ley de Transparencia que abarque todos los ámbitos de la vida pública y que no deje ningún resquicio por donde pueda filtrarse la corrupción.
   Si todos los políticos, sin excepción, quieren realmente salvar la democracia y recuperar el prestigio que han perdido deben ponerse manos a la obra y emprender un proceso de regeneración ética de la vida pública que termine con esta lacra de la corrupción. Ya no es tiempo de promesas de leyes, ni de palabras vacías que desmienten los hechos, sino de actuaciones contundentes y ejemplares.
   Por otra parte, la dramática realidad que está sufriendo este país, seis millones de parados y más de once millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza, constituye una situación de emergencia nacional que exige también una rápida actuación del Gobierno que debe promover otro Pacto de Estado y pedir la colaboración de todas las fuerzas políticas y sociales a fin de consensuar un acuerdo que permita una rápida solución al problema del desempleo, porque así lo exige la sociedad y porque el trabajo es un derecho constitucional.
“Todos los españoles tienen el deber y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Art. 35. 1.
    El modelo productivo impulsado por Aznar y continuado por Zapatero, basado en la financiación del Estado, las empresas y las familias en los mercado financieros, ha fracasado. En el sector privado nadie va a

crear  empleo mientras no  haya demanda para sus productos. Si no hay empleo no hay demanda y si no hay demanda no hay empleo. Por eso pensamos que debe ser el Estado el que actúe directamente como agente dinamizador de la economía, impulsando políticas activas de empleo. Para ello se puede y se debe recaudar fondos mediante una verdadera política fiscal luchando decididamente contra la economía sumergida, el fraude fiscal y la evasión de capitales. Se puede y se debe crear un impuesto progresivo de solidaridad para crear empleo que afecte sobre todo a las rentas más altas tanto las del trabajo como las del capital, crear así empleo social y recuperar aquellos impuestos de trabajo que se han suprimidos en las diferentes administraciones. Esto es posible.
   Primero, porque lo ampara la Constitución.
    Todos debemos contribuir para sostener los gastos públicos.
 “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.” Art.31. 1´
  Toda la riqueza está supeditada al bien común.
   “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual sea su titularidad está subordinada al interés general.” Art.128. 1
    Porque corresponde al Estado hacerlo.
   “El Estado, mediante ley, podrá planificar la actividad económica general para atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y de su más justa distribución.”Art.131. 1        
   Segundo, porque es el único modelo económico que ha demostrado, en la práctica, su capacidad para generar el crecimiento económico y la cohesión social necesarios para garantizar el orden democrático y el buen funcionamiento de la sociedad.
    Tercero, porque mientras no se recupere la idea del Estado como instrumento dinamizador de la economía y como agente redistribuidor de la riqueza, y sigamos creyendo en el dogma de la eficiencia de los mercados como única solución no saldremos nunca de la situación en la que nos encontramos.
   Cuarto, porque  es la única forma posible de transferir dinero a la sociedad, activar el consumo y facilitar de nuevo la actividad  empresarial.
 Pensamos que ese esfuerzo fiscal de los que más tienen y una lucha decidida contra el fraude permitiría al Estado, como  agente redistribuidor de la riqueza, recaudar lo suficiente para realizar políticas activas de empleo que permitirían generar empleos sociales y recuperar los empleos destruidos en las diferentes administraciones: investigación, sanidad, educación y servicios sociales.

   Por eso instamos al gobierno, porque así lo exige la justicia, que convoque a todos los grupos políticos, a los agentes sociales, y a los sectores económicos y financieros para pactar entre todos, antes de que sea tarde, una salida al problema insostenible del desempleo.

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